viernes, 30 de noviembre de 2012

¿Qué nos enciende del sexo opuesto?



ELLAS

Su propia voluptuosidad. En cualquier cultura, la mujer sabe convertir casi toda su estructura (labios, nalgas, pecho, ombligo, tobillos…) en motivo de lujuria para el hombre y para ella misma al sentirse deseada.

Una buena cuenta bancaria. Investigadores de la Universidad de Newcastle comprobaron que la intensidad de un orgasmo femenino está directamente relacionada con los recursos económicos de su pareja.

Cambio de papeles. Aunque evolutivamente a la mujer le guste ser “cazada”, nada le excita más que invertir los roles y convertirse en cazadora y dominadora.



Lo peor: Esa falta de pudor en público del hombre que le lleva a exhibir con orgullo un pequeño bañador de competición y una panza demasiado generosa en grasa.




ELLOS

Los hombres que fantasean con que su mujer les es infiel o visualizan pornografía de una mujer con varios hombres tienen una eyaculación con mayor concentración y calidad espermática, según estudios recientes.

Según una investigación de la Universidad de Valencia, encontrarse a solas con la mirada de una mujer bella dispara los niveles de cortisol (se libera en momentos de alerta) como respuesta a una posibilidad de apareamiento.

Steven Platek, del Georgia Gwinnett College, ha confirmado que ganan las curvas. La medida de cintura más excitante es la del 70% del contorno de las caderas.

Lo peor: el llanto femenino. Las lágrimas de una mujer contienen señales químicas que disminuyen los niveles de testosterona y, por tanto, el deseo sexual de ellos.





Fuente: muyinteresante

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