jueves, 13 de diciembre de 2012

EE.UU. admite que dejará de ser la potencia hegemónica en 2030.

En un informe del Consejo Nacional de Inteligencia prevé un escenario multipolar en 2030, con China como primera potencia económica.



Lo que los politólogos ya venían advirtiendo ahora ha sido confirmado por las previsiones de la propia Inteligencia de Estados Unidos: la hegemonía estadounidense en el mundo tiene los años contados. Elinforme «Tendencias Globales 2030», elaborado por el Consejo Nacional de Inteligencia de EE.UU., en el que está integrado la CIA, apunta que en un plazo de quince o veinte años la escena internacional habrá dado paso a un mundo multipolar, en el que Washington seguirá teniendo cierto liderazgo, pero no dominio. Será «primero entre iguales».

Antes del horizonte 2030, China habrá sobrepasado a EE.UU. como primera potencia económica (Estados Unidos será «número dos» en la economía, por extraño que le parezca a un mundo acostumbrado al fuelle económico del Tío Sam); pero el coloso asiático no se encaramará en el privilegiado lugar en el que han estado los estadounidenses desde la descomposición de la URSS. Tampoco se pasará a un mundo bipolar -un mano a mano entre EE.UU y China- sino que habrá una constelación de potencias mayores, que difícilmente actuarán como un bloque, entre las que seguirá sobresaliendo el país de las barras y estrellas.

«No es probable que ninguna otra potencia alcance la misma panoplia de poder», indica el informe. Además, precisa que el volumen del PIB en el que se adelantará China, lo que formalmente pondrá a los chinos al frente del ránking económico, no es el único medidor de una superpotencia. EE.UU. seguirá liderando, por ejemplo, en materia de nuevas tecnologías. Además, estará en condiciones de actuar como«equilibrador» que asegure la estabilidad regional en el sureste asiático en caso de tensiones, como hizo en Europa.
Clase media

La tabla de clasificación entre las potencias, en realidad, es solo una pequeña parte del estudio, que presenta otras importantes tendencias. La clase media, por primera vez, será el sector económico y social más importante de la «vasta mayoría» de países en todo el mundo (crecerá de 1.000 millones a 3.000 millones, superando la población empobrecida), lo que contribuirá a «acelerar sustancialmente» el poder del individuo. Eso llevará a una mayor difusión de poder, concretado en «networks informales» y una nueva era de democratización

La inteligenecia estadounidense ve «improbable» un enfrentamiento armado entre Estados Unidos y China, por más que una China democrática también podría ser más nacionalista, y considera que las zonas de más conflicto serán Oriente Próximo y el Sureste asiático (la modernización llevará a más tensión). Las nuevas oportunidades energéticas en muchos países quitarán mercado a Rusia, lo que podría debilitarla y empujarla a mayor agresión.

El informe resume las transformaciones que se van a producir en los próximos veinte años en un elenco de «cambios tectónicos»: casi en todas partes del mundo en desarrollo las clases medias se expandirán sustancialmente tanto en números absolutos como en porcentaje, con mayor acceso a educación y sanidad. Asia sobrepasará a Norteamérica y Europa juntas en términos de poder global; China sola adelantará a EEUU como la mayor economía poco antes de 2030.

El envejecimiento de la población ya no será solo un problema de Occidente; también en muchas otras sociedades la población juvenil se reducirá. El proceso de urbanización se acelerará; Africa reemplazará gradualmente a Asia como la región con mayor índice de urbanización.


La demanda de alimentos, agua y energía crecerá aproximadamente un 35%, 40% y 50% respectivamente; será un riesgo mayor para Africa y Oriente Próximo, pero también dejará vulnerables a China e India. Estados Unidos estará en condiciones de haber alcanzado la independencia energéticagracias al desarrollo del «fracking».

El mayor poder de individuos y pequeños grupos que generará la extensión de la clase media y la más grande autonomía personal también tendrá su lado negativo: les capacitará para tener más acceso a «tecnologías letales y desbaratadoras» (capacidad de ataques con precisión, ciberataques y bioterrorismo), permitiéndoles perpetrar violencia a gran escala, algo que antes era monopolio de los estados. De todos modos, para 2030 se habrá acabado el «terrorismo islamista» que hoy conocemos.




Artículo del ABC.

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