jueves, 29 de noviembre de 2012

El Gran Cisma de Occidente: Tiempos difíciles para una Iglesia Católica con 3 Papas a la vez.


Como todos sabemos, la máxima autoridad de la Iglesia Católica Romana es el Papa, el “Vicario de Cristo”, va a tomar el lugar de Jesucristo como la cabeza visible de la Iglesia. "Cuando él habla, sus enseñanzas son consideradas infalibles y obligatorias para todos los cristianos ". Los católicos se apoyan en la “sucesión apostólica” como una manera de tratar de establecer la autoridad del Papa.

El Gran Cisma de Occidente (1378-1429) no fue para nada una buena época
para la Iglesia. Tampoco fue una época fácil de entender. Sin embargo, incluso con la única ayuda de la Wikipedia, podemos llegar a comprender las motivaciones y los intereses de las personas que participaron en aquellos acontecimientos. Comprendiendo a las personas, comprenderemos la época que les tocó vivir. 


Este gran cisma o división se debió principalmente a la rivalidad entre los cardenales franceses y los italianos; cada partido quería un Papa de su respectiva nación. Así se llegó a establecer el doble papado, uno en Roma y otro en Aviñón, opuestos entre sí, por lo que se rompe la unión de la cristiandad.

Muchos de vosotros pensareis: ¿qué tendrá que ver la ciudad de Aviñón con los Papas de Roma?, pues tiene su historia. Y es que hubo un periodo de tiempo en el que la sede papal se trasladó a Aviñón, una ciudad mucho más segura que Roma en aquellos tiempos. Aunque tras un breve periodo de tiempo vuelve la sede a Roma de nuevo.

A la muerte del Papa Gregorio XI, cuyo nombre real era Hildebrando Aldobrandeschi (Yo le daba una paguita grande a ese pobre hombre por tener que llevar ese nombre), se reunieron los cardenales residentes en Roma sin esperar a los que no se encontraban allí en ese momento; eran 11 franceses, 4 italianos y 1 español, Pedro de Luna. Estos cardenales eligieron a un italiano como papa, Urbano VI. Muy pronto, el carácter intemperante de Urbano VI con los cardenales, el disgusto de muchos de estos porque el Papa no quería volver a Aviñón y las exigencias del rey de Francia crearon una situación peligrosa que terminó en cisma.

Un grupo de cardenales franceses se alejó de Roma cuatro meses más tarde y publicó un manifiesto proclamando inválida la elección de Urbano VI por falta de libertad; por lo que se procedió a la elección de un nuevo Papa, Clemente VII, el cual fijó su residencia en Aviñón. En este momento tenemos 2 papas a la vez (Urbano VI y Clemente VII), espero no liaros demasiado, ¿Hasta ahora lo vais pillando bien? Ahora viene la parte más complicada.

A la muerte de Urbano VI, los cardenales de Roma eligieron sucesivamente a Bonifacio IX (1389-1404), a Inocencio VII (1404-1406) y a Gregorio XII (1406-1415). Los cardenales de Aviñón por su parte hicieron lo mismo a la muerte del Papa Clemente VII, eligiendo a Pedro de Luna como nuevo pontífice, que tomó el nombre de Benedicto XIII.

Todo esto estaba afectando muy negativamente a la Iglesia Católica por lo que se celebró un concilio en Pisa en 1409 para terminar con el cisma. A él asistieron 34 cardenales y numerosos obispos y teólogos y embajadores de las naciones. El concilio de Pisa fue contraproducente, pues se elige un nuevo Papa, Alejandro V. Con esto, ahora aunque parezca de chiste no encontramos 2 Papas, sino 3 (Uno en Roma, uno en Aviñón y otro en Pisa).

La cristiandad seguía con el anhelo de acabar con el cisma. Por tanto se convoca un nuevo concilio, esta vez en la ciudad de Constanza. Con este concilio se obtienen las renuncias de Juan XXIII, sucesor de Alejandro V (El Papa proclamado en Pisa), de Gregorio XII (Papa de Roma) y de Benedicto XIII (Papa de Aviñón). Estos papas son conocidos como los "Antipapas".
El 11 de noviembre se elige a Martín V, un Papa al que reconocen todas las naciones de la cristiandad. El nuevo Papa propuso una reforma de la Iglesia e impone su autoridad y pacifica a Roma y a los Estados Pontificios.

Fuente: Raúl Bonilla


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